En la historia de San Isidro hay mucho de leyenda y una parte de realidad. El día 15 de mayo se celebra la festividad de este santo.

Isidro fue un labrador que nació entre 1080 y 1082 en Mayrit, el nombre árabe que recibía la villa en que se acabaría convirtiendo Madrid una vez que fue reconquistada por el rey leonés Alfonso VI. La fecha de su nacimiento no es un dato histórico, sino que proviene del manuscrito de Juan Gil de Zamora, diácono de Madrid, escrito en el siglo XIII, es decir, más de 200 años después de acaecidos los hechos. Los biógrafos del santo lo usan como base para contar su vida, pero es un texto que se apoya mucho en la tradición.


Según ese texto, Isidro era hijo de padres mozárabes (cristianos que vivían en territorio de Al-Andalus) y su primera ocupación fue la de pocero. Sin embargo, el santo es más conocido como San Isidro Labrador, por su último trabajo, dedicado al cultivo de las tierras. Cuando los almorávides asedian Mayrit, Isidro huye hacia Torrelaguna, una población al noreste de Madrid, cerca de Patones. Allí conoce a María Toribia, con la que se casa y marchan a la aldea de Caraquiz (hoy en la provincia de Guadalajara). Aquí Isidro se dedica a labrar, mientras que María (que se convertiría en Santa María de la Cabeza) cuida la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Sin embargo, en 1119 el señor Iván de Vargas llama a Isidro a Madrid para que cultive sus propiedades. Iván de Vargas era por esa fecha el propietario del mayor número de tierras cerca de la villa y sus descendientes seguirían controlando durante siglos las mismas. Isidro se encargará de los campos que Vargas posee en lo que hoy es el distrito de Carabanchel.

Milagros de San Isidro


A partir de este momento se suceden los milagros que la tradición asocia al santo. El más importante, y más representado en la pintura, es el que se produce en el campo que Isidro debe cultivar. Iván de Vargas había sido avisado por las malas lenguas de que Isidro no ejercía su trabajo, así que el señor acude a sus posesiones para vigilar al futuro santo y lo que se encuentra le deja mudo. Isidro está orando entre los surcos de la tierra arada, como buen piadoso, mientras a su lado dos yuntas de bueyes blancos desbrozan la tierra, sin intervención humana, para aprovechar el tiempo que Isidro dedicaba a rezar.

Hay otros milagros, como el del pozo, por el que hizo surgir agua de la tierra un día de verano que Iván de Vargas tenía sed. De este manantial bebió Felipe II con posterioridad y dicen que sanó al rey del Imperio español. La tradición también explica que este manantial es el que se corresponde con la fuente que existe junto a la ermita del santo, muy cerca del parque que tiene su nombre. Otros hechos sobrenaturales son la resucitación de la hija de Iván de Vargas, la abundancia de alimentos o la recuperación del hijo de Isidro y María de un pozo al que había caído. Dicen que este milagro sucedió un 15 de mayo y que por eso se eligió este día para celebrar la festividad del santo.